jueves, 26 de mayo de 2011

El graffiti como nodo de comunicación e identidad juvenil

Según Cruz Salar (2010),  la ciudad de México, segunda más grande y tercera más poblada del mundo, es un lugar de anonimatos que permite la invisibilidad de sus habitantes. “Ser alguien” en este panorama resulta desafiante, sobre todo para el sector juvenil que representa el grueso de la población desempleada (INEGI, 2006).

En un contexto caracterizado pro crisis económica y urbana, familias empobrecidas y hogares en condición de legión, el número de jóvenes “en las calles” incrementó y diversificó significativamente, y desde entonces el cuestionamiento juvenil a la formación escolar para el trabajo ha venido consolidándose con mayor fuerza para expresarse en el surgimiento de colectivos pequeños y no en movimientos sociales.   

En la cotidianidad juvenil, la calle es la dimensión real más concreta e inmediata, por lo tanto la relación del grafitero y la calle es una simbolización del lugar más significativo de su existencia como actor social en la escena pública. La calle lo es “todo”, es el entarimado de escenarios diversos que conforman las ciudades, son las paredes, rejas portones, anuncios publicitarios, espectaculares, puentes, carros, contenedores, etc., son todo eso que permite ser apropiado en el escenario social diario. Identificarse con el lugar significa cobrar identidad y permitirse pasar de la invisibilidad al protagonismo a través de nodos de comunicación de una misma espacialidad social que un grupo determinado.  

Los colectivos grafiteros están en continuo movimiento dentro de dichas espacialidades actualizando su identidad a partir de imágenes, discursos y estilos incluso globales, dependiendo siempre de las condiciones permitidas por su contexto local. Fenómenos como el graffiti, son la muestra de una cultura juvenil dinámica y heterogénea en constante diálogo con espacios locales y globales. Los grafiteros acentúan la fijación por el presente a partir de una conciencia colectiva real sobre las escasas oportunidades para lograr vidas cómodas a largo plazo, por lo que la importancia se reduce en grandes medidas al ahora.

Las prácticas juveniles creativas o no, denotan la formación de agrupaciones callejeras, las cuales a su vez representan espacios sumamente concurridos por los que hay que pelear para hacer notar y para lograr expresar el punto de vista desde y cómo se vive particularmente.  

La diversidad de identidades y prácticas juveniles evidencia y refrenda la histórica búsqueda de espacios alternativos de expresión e intercambio juvenil en los canales de comunicación; asimismo develan formas distintas de participación social que suelen contradecir al poder institucional formando un discurso oculto pero público.  (Salazar, 2010).

El  hecho de pintar en las paredes identifica a los jóvenes de dos distintas maneras, primero que nada en un nivel local y posteriormente en un nivel mundial compartiendo sus tendencias con el resto del mundo, adoptando a la vez prácticas de diferentes partes del globo y vinculándolas en su horizonte local.  Estos fenómenos juveniles son grupos e individuos globales colectivamente urbanos centrados en valores y virtudes de la instantaneidad los cuales responden en lo cultural a procesos de nuevo orden económico mundial y de flexibilidad laboral.

El Graffiti como elemento cultural.

El Graffiti urbano o “pintada” es un conjunto de letras o dibujos que parte de un fenómeno social ilegal y una manifestación cultural y comunicativa llevada a cabo en el espacio público y privado de la vida urbana como son bardas edificios y muros. Es un medio que plasma opiniones y sensaciones, percepciones y actitudes frente a las distintas y contrastantes realidades y a los estilos de vida que forman parte de las sociedades modernas. El Graffiti es apropiado por grupos dentro de las sociedades en las urbes sociales o ciudades metrópolis alrededor del globo terráqueo. Legalmente no se permite y por lo tanto tiene una posición despectiva determinándolo como vandalismo, lo que provoca con regularidad que no sea aceptado socialmente como fenómeno cultural, y menos aún como un medio de expresión que implique comunicación. 

Es una forma de expresión que toma vida y depende del espacio público, teniendo continuo contacto con audiencias y públicos que reciben el graffiti en distintas maneras. Hay diferentes formas, estilos y materiales para hacer graffiti, éstos varían de acuerdo a las preferencias de quien lo practica y también a lo que se pretende plasmar y en donde.      

Posteriormente, cuando se considera el movimiento del graffiti como parte de la cultura, y ser practica tanto por grupos como personas especializadas a su realización como propuestas cultural como son algunos diseñadores; representa entonces una hibridación de ideas y objetivos que implican una nueva organización común para quienes lo practican, se implementan diferentes reglas y lineamientos, a su vez toman lugar diferentes factores como son el poder, estatus, desafío, curiosidad y pertenencia, el graffiti es lo que podría denominarse como “otra” cultura, por ejemplo, dentro del graffiti puede considerarse una ofensa o una provocación el graffitear arriba de otra “raya”, e incluso puede desatar conflictos entre los grupos.

Según Reguillo (2004), “la palabra deja huella, las huellas marcan rumbos, los rumbos implican definiciones y compromisos” lo cual traducido al graffiti representa que lo que se escribe marca a quienes lo consumen, implicando un rumbo de creencias o no creencias con implicaciones sociales… o no. Al mismo tiempo sostiene que quienes tienen una idea a favor o en contra de un movimiento no tienen porque esconderlo, de manera contraria deben levantar la voz y hacerse escuchar por quienes deben escucharlos, sin embargo siempre deben de tenerse argumentos y objetivos contundentes para hacerla valida y así completarla, lo que personalmente me parece maravilloso ya que es fácil juzgar y determinar algo como “malo” o “bueno”, pero lo importante es comprobarlo y argumentarlo, no solo condenarlo o alabarlo.

Un referente significativo para los graffiteros mexicanos y con gran influencia en la cultura del graffiti en general, es el movimiento del inglés Bansky cuyas obras han estado en el museo de Brooklyn y las cuales se han vendido hasta en cincuenta mil libras.       

Introducción.

La palabra Graffiti proviene de la palabra griega graphein, evolucionada posteriormente en la palabra latina graffito y concluyendo finalmente en lo que hoy conocemos como Graffiti. Este movimiento cultural tiene sus orígenes en Nueva York influenciado principalmente por el género musical hip-hop. Demetrius, un joven griego que trabajaba de repartidor en Nueva York es uno de los principales exponentes del graffiti, el rayaba en cada sitio donde hacía entregas “taki 183”, los jóvenes neuyorkinos identificaron lo que hacía y pronto comenzaron a imitarlo buscando cada vez lugares más difíciles para plasmar mensajes o firmas y su objetivo era obtener popularidad a base de tener la mayor cantidad de rayas posibles y aparte de que dichas rayas fuesen en lugares arriesgados, así mismo aumentando el riesgo, aumentaba también la popularidad. Se dice que esto propició que se implementaran alrededor de ochenta mil horas laborales en la limpieza del metro de la ciudad.

El Graffiti es una oportunidad de participación pública en el debate social, político, cultural, económico etc., del que como sociedad formamos parte continuamente, pudiendo considerarse entonces como opinión pública popular apropiada por subgrupos culturales alternos a las masas. Es llevado a cabo en el espacio público que es indudablemente un espacio (físico) privilegiado donde toma lugar la comunicación, la cual propicia un debate ciudadano casi inmediato resignificando el sentido de lo público, lo privado, la sociedad, el poder y la libertad de expresión.

Incluso el Estado hace uso del graffiti en lo que se conoce como “graffiti político”, ambos se hacen en la calle aunque tengan cada uno un enfoque particular específico. Su principal objetivo es “dar voz” a los “sin voz”, en ocasiones el graffiti puede ser alguna idea, alguna inconformidad, algún reproche, es expresión pura, es sentimientos y estados de ánimo y por más que parezca que “no” comunica, siempre para alguien puede tener un significado sin pensarlo.

viernes, 18 de marzo de 2011

El Graffiti urbano en Guadalajara

- Resumen preliminar de mi tema de investigación -

Partiré de una breve contextualización sobre el nacimiento del Graffiti como movimiento cultural y como parte de las pandillas. Buscaré un enfoque que muestre  el Graffiti en Guadalajara como un medio de comunicación alterno a los medio masivos con un impacto y pertinencia social.
Hablaré del Graffiti en dos vertientes (si las puedo enfocar y comprobar para que no queden como supuestos míos de que existen), la primera observándolo como expresión cultural o medio artístico característico de algunos grupos sociales como son las pandillas, y la otra como medio expresivo que puede brindar identidad social común en pequeños grupos. 
Comienzo unificando ambas vertientes en una misma nombrándolas “Graffiti urbano”.